Un compromiso verdadero

la mejor imagen para dar gloria a Dios

Juan el Bautista nunca cesó de hablar a favor de la justicia. Cuando el rey Herodes Atipas mató a su esposa para tomar la esposa de su hermano, Juan lo reprendió. Le dijo a Herodes que desobedecería las leyes de Dios si hacia eso. Herodes llegó a odiar a Juan por reprenderlo, pero también le temía porque el pueblo lo consideraba un profeta. Herodes quería matar a Juan, pero no se atrevía a ponerle una mano encima y arriesgarse a la reacción violenta del pueblo. Sin embargo, bajo presión de su nueva esposa, Herodías, hizo lo mejor en lugar de matarlo: lo echó a la cárcel.


Mientras estaba en la cárcel, Juan envió mensajeros a Jesús para verificar que era aquel que esperaban del cual había profetizado. Con la certeza de Jesús de quién era, de hecho aquel que esperaban, Juan descansó en el conocimiento de que la misión de su vida estaba completa. El Mesías había venido. Juan sabía que lo que le ocurriera ahora no tenía importancia. Todo lo que importaba era Jesús.

En el cumpleaños del rey Herodes, la reina Herodías envió a su hija a bailar ante él. Cuando Herodes hizo una impetuosa promesa bajo juramento de darle a la chica cualquier cosa que quisiera, ella con astucia pidió la cabeza de Juan en una bandeja. Herodes, avergonzado frente a sus invitados, no tuvo el valor de rehusar esta escandalosa petición, así que ordenó que decapitaran a Juan.

Muchos admiran su valor y exaltan su valentía, pero los mártires no vivieron y murieron para que los admiraran. Es posible que se llegue a venerar tanto sus historias que perdamos de vista el propósito de sus vidas. Los que murieron por su fe lo hicieron para exaltar a Jesús, no para hacerlo menguar. 

Nuestra respuesta a sus vidas debería ser una mayor veneración por el Señor, no que nos impresionemos por gente de carne y hueso. Su mayor sentido de compromiso no está en lo que le traerá elogios. Su devoción no está en que se vaya a escribir su nombre en la galería de los cristianos famosos. Su compromiso debe glorificar a Jesús y solo a Él.



Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe.
Juan 3:30


Te dejo una bonita canción de Jaime Murrell


Yo quiero mas de ti habitar en tu presencia
menguar para que crezcas tu
y cada día seré mas como tu

Quebranta mi corazon quebranta mi vida
te entrego mi voluntad a ti
todo lo que soy Señor todo cuanto tengo es tuyo
yo quiero menguar para que crezcas tu

Yo quiero mas de ti habitar en tu presencia
menguar para que crezcas tu
y cada día seré mas como tu
yo quiero mas de ti habitar en tu presencia
menguar para que crezcas tu
y cada día seré mas como tu

Quebranta mi corazon quebranta mi vida
te entrego mi voluntad a ti
todo lo que soy Señor todo cuanto tengo es tuyo
yo quiero menguar para que crezcas tu

Oooh Quebranta mi corazon quebranta mi vida
te entrego mi voluntad a ti
todo lo que soy Señor todo cuanto tengo es tuyo
yo quiero menguar para que crezcas tu.





Tomado del Libro Devoción Extrema

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