Hablar y Escuchar - Dos oídos, una boca

Dios habla, y fue una maravillosa decisión la de compartir esa habilidad con sus hijos. Pero con esa habilidad viene una seria responsabilidad.


¿Por qué es tan difícil lograr que la gente escuche? Por la misma razón que muchas veces tampoco te gusta escuchar.

Escuchar es un acto de sometimiento: te sometes a los propósitos del que habla, pierdes el control de la conversación. Probablemente, el que habla te diga lo que tienes que hacer, y eso no nos gusta. Probablemente creas saber todo lo que esa persona vaya a decir (bla, bla, bla).

Parece que escuchar es debilidad. Mira lo que dice la Biblia de responder sin haber escuchado: “Al que responde sin haber escuchado, la palabra le es fatuidad y vergüenza” (Proverbios 18:13).

Uno no puede aprender cuando está hablando.




Escuchar es una muestra de respeto a otra persona. Escuchar primero ayuda a evitar que el otro sepa que no sabes de qué está hablando. Escuchar primero le da tiempo para organizar y enfocar sus pensamientos, de modo que cuando llegue su turno, sus palabras tengan mayor impacto.

La costumbre de escuchar a otras personas es también un excelente entrenamiento que ayuda a escuchar mejor a Dios. "Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar." Proverbios 18:13 NVI

Walt Disney sabía que los niños deseaban que los animales pudieran hablar, y por eso les dio un ratón, un pato y un perro que hablan, además de toda una colección de animales salvajes que hablan. Pero, siete décadas después de Disney, los animales siguen sin hablar. Sólo las personas lo pueden hacer.

Cuando su mamá lo estaba consolando después de sufrir a los matones en el patio de recreo, le decía que no les hiciera caso a las palabras necias, porque “las palabras no me harán daño”. Buen intento, mamá, pero sabes que eso no es verdad.

Las palabras tienen enorme poder. En efecto: La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). 

Las palabras pueden aplastar la vida y la esperanza de una persona. 

Las palabras pueden ayudar a que un corazón roto comience a latir de nuevo. 

Las palabras son el vehículo que Dios eligió para compartir la buena noticia de nuestro Salvador Jesucristo.

Todos podríamos someternos a una revisión de la lengua en el taller de Dios. Primero escuche.

"En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto."
Proverbios 18:21 NVI 

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